sábado, 19 de octubre de 2013

EL CAMPO ELIGE SEGUIR HACIENDO



EL CAMPO ELIGE SEGUIR HACIENDO
Mucho hemos ganado en esta última década. La consolidación del proceso de unidad latinoamericana, expresado en el MERCOSUR, la UNASUR, la CELAC,  constituyen herramientas de integración, construcción  y defensa  de la Patria Grande, dando impulsos significativos en lo que hace a la agricultura familiar con políticas comunes  para avanzar en su desarrollo.
Los derechos a la jubilación,  la obra social y la posibilidad de estar registrados de los pequeños productores, vinieron de la mano del  Monotributo Social Agropecuario y  el Registro Nacional de la Agricultura Familiar, política que reconoce y da entidad productiva a las 250.000 familias rurales que eran anónimos trabajadores de la producción de alimentos del país.
Se creó el RENATEA (Registro Nacional de  Trabajadores y Empleadores Agrarios) que registra y fiscaliza el pleno respeto a la nueva Ley del Estatuto del Peón Rural, que igualo derechos laborales y que  se propone  evitar el trabajo agrario no registrado y de explotación laboral, dolorosas injusticias que inescrupulosos empresarios o inversionistas todavía  practican incluso con menores en situación de absoluta desprotección.
La ley de Protección al Dominio Nacional sobre la tenencia, dominio y propiedad de las tierras rurales puso límite a la extranjerización de las tierras rurales,  puso un límite  a la venta de tierras a extranjeros, empresas o particulares, resguardando de esta forma la soberanía  territorial, que no tenia ningún limite para su venta hasta hace tres años. Se creó  el Registro Nacional de Tierras Rurales,  que tiene como misión la protección al dominio nacional sobre la propiedad, posesión o tenencia de tierras rurales.
Cuando Néstor Kirchner llegó al Gobierno,  existían 14 millones de hectáreas hipotecadas en el campo. La recuperación sostenida en el sector agropecuario ha permitido que desde que llegaron Néstor  y Cristina nunca más se remató ni una hectárea de tierra en la República Argentina.
Se jerarquizaron áreas gubernamentales  como el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca y su refuerzo presupuestario, así como el de los organismos descentralizados dependientes de él. Se restituyeron organismos como el Instituto Nacional de Semillas y se reforzó el Programa de Servicios Agrícolas (PROSAP) con nuevos préstamos del BID. Se dio mayor calidad a las instituciones, informatizando y regionalizando el SENASA.
Se mejoraron las condiciones de los trabajadores de los organismos vinculados a la producción. El INTA pasó de tener una planta constituida por 52% de personal contratado a tener la mayoría de su personal en planta, creándose nuevos centros de tecnología y aumentando 10 veces su presupuesto. Se creó y se puso en marcha la Secretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar, donde casi la totalidad del personal mejoraron las condiciones laborales y contractuales , terminando con los contratos chatarra de la década neoliberal y mejorando sustancialmente la estabilidad, la cobertura social y previsional y el ejercicio pleno de sus derechos laborales.
En nuestra provincia se reivindicó la Agricultura Familiar e impulsó su desarrollo y fortalecimiento,  con la sanción de la ley de Consorcios de Servicios Rurales que  permite que 13.650 productores familiares se encuentren organizados en 86 consorcios de Servicios Rurales  y se sancionó recientemente  la creación del Instituto de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar.
La corrupción enquistada en el Instituto de Colonización que hizo de la tierra publica un negocio para los amigos en gestiones anteriores, fue puesta en juicio. Se condenó a tres funcionarios rozistas del Instituto de Colonización a 3 años de prisión en suspenso por “estafa al Estado, violación de deberes de funcionario público y negociación incompatible con la función pública".
Mucho queda por seguir avanzando: Garantizar el derecho a la alimentación de toda la población y la seguridad alimentaria tanto en calidad, cantidad, precio y variedad; democratizar el acceso a la tierra para su utilización productiva y en defensa de la soberanía; manejo, conservación y acceso a los recursos naturales nacionales; preservar el medio ambiente para las generaciones futuras y reivindicar la activa participación del Estado para el logro de esos fines.
Necesitamos leyes que pongan freno a los desalojos de las familias campesinas; necesitamos una Ley de Asignación Universal por Arraigo, para quienes quieren permanecer y para quienes quieren volver al campo; una nueva Ley de Tierras que suspenda el actual proceso de privatización de las tierras públicas, manteniendo lo que queda en manos del Estado a fin de destinar a los pequeños y medianos productores, a sus hijos y habitantes urbanos que quieran volver al campo; una Ley de Servicios Ambientales Urbanos y Rurales que graven progresivamente el daño ambiental e incentivos a quienes generan producciones orgánicas, agroecológicas y servicios no contaminantes; una Ley de Promoción del Abastecimiento Local Agroalimentario, delimitando la región periurbana que tendrá la función de abastecimiento local, actuará como zona de resguardo ambiental y de servicios sociales periurbanos; favoreciendo a los que emprenden producciones y servicios agroalimentarios; entre otras leyes necesarias y urgentes.
Profundizar el Proyecto Nacional tanto a nivel provincial como nacional exige leyes específicas, y para ello necesitamos legisladores comprometidos con el proyecto nacional, popular y democrático; para seguir construyendo un gran país para todos, con compromiso militante para sumar,  aportar iniciativas, para seguir construyendo un país mejor, un país más justo, un país más soberano, un país más equitativo, un país más igualitario, junto a todos los países hermanos de América Latina.

CORRIENTE AGRARIA NACIONAL Y POPULAR  - CHACO
EL 27 TODOS Y TODAS CON EL FRENTE PARA LA VICTORIA

sábado, 5 de octubre de 2013

CHIQUITO MENA SIGUE VIVO EN EL PUEBLO ORGANIZADO

CHIQUITO MENA SIGUE VIVO EN EL PUEBLO ORGANIZADO
En los inicios de la década del `70 los pobladores de Colonias Unidas, como los de tantos  pueblos de la provincia del Chaco, sobrevivían entre el atraso y la miseria. La mayoría de ellos obreros forestales que luego de una vida de trabajo no contaban con más riqueza que el hacha y la ropa que vestían. Y esos obreros rurales, explotados por los terratenientes, los grandes comerciantes, los poderosos del pueblo, decidieron cambiar la historia en marzo de 1973, eligiendo para que gobernara el municipio a compañeros de la Juventud Peronista, los que encararon el proyecto de terminar con la raza de los explotadores.
Aquel gobierno municipal designó a Hugo Daniel Mena como Secretario Municipal. Poco tiempo estuvo en ese cargo, porque Chiquito Mena renunció y se dedicó a formar la Cooperativa de Trabajo El Motorín, formada en su mayoría por hacheros y carreros. En plena crisis, en la cooperativa trabajaban 200 hacheros que cobraban salario familiar, a quienes no les faltaba nada, porque en un día de trabajo ganaban lo que antes en tres meses.
Chiquito Mena decía: “El Motorín está en marcha, organizado, ahora nos falta poner en marcha el motor grande para Colonias Unidas. Nos falta conseguir el lote en manos de Gendarmería Nacional. El Lote X rodea al pueblo, nos aprieta como un chaleco de fuerza y el pueblo no puede crecer ni progresar”. Y empezó la lucha para que las tierras pasaran a manos de los pobladores.
Pero la reacción de quienes no querían perder sus privilegios no se hizo esperar. Los grandes obrajeros, el Juez de Paz, la Gendarmería comenzaron a perseguir a los trabajadores cooperativistas, a los pequeños productores, a quienes habían tenido la osadía de pelear por sus derechos. Y Chiquito Mena fue arrestado en marzo de 1975 y puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. En plena dictadura, en 1980 se le niega la autorización para salir del país y en 1981 se lo traslada a Colonia Unidas, donde siguió encarcelado.
Luego de la dictadura, ya en democracia y en libertad, Chiquito continúa luchando para que las tierras de Lote X sean entregadas por Gendarmería Nacional.
No pudo ver su sueño hecho realidad.  Los años de cárcel, de tortura, hicieron sentir sus consecuencias y un 5 de octubre de 1996, a los 45 años, su corazón cansado no pudo más. Un joven revolucionario partió para seguir militando en otros territorios infinitos, pero la semilla sembrada por él creció y dio sus frutos. Fue imposible conseguir las tierras en dictadura, fue difícil en democracia, pero finalmente la lucha del pueblo organizado logró que esas tierras pasaran a manos de los pobladores.
Los setenta hacheros que se organizaron para poder vivir en 1973, se han multiplicado por miles de pequeños productores, obreros, estudiantes que se han organizado y siguen organizándose para defender lo conquistado, para seguir conquistando derechos.
Desde la Corriente Agraria Nacional y Popular lo recordamos a Chiquito Mena a 17 años de su partida, sabiendo que aquel que murió peleando, sigue viviendo en cada compañero.

Corriente Agraria Nacional y Popular (CANPO Chaco)
Chaco; 5 de octubre de 2013