SR. GOBERNADOR, VETE EL ARTICULO 27
DE LA NUEVA LEY DE BIOCIDAS
Por Edgardo “Gary” Pérez (*)
“Creemos que ha llegado la
hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la
marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del
medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el
crecimiento sin freno de la población y la sobre-estimación de la tecnología y
la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esta marcha, a través de
una acción mancomunada internacional.”
Mensaje Ambiental a los Pueblos y Gobiernos del
Mundo
(1972)
Juan Domingo Perón
La reciente sanción de la nueva Ley de Biocidas,
reactualiza el debate sobre el uso de químicos y sobre todo agroquímicos,
asociados a los cultivos que utilizan siembra directa, particularmente la
soja, el maíz y el arroz, entre otros,
que someten al suelo a grandes desgastes y finalmente se cuestiona el grado de
contaminación o envenenamiento de personas, vegetales, animales y cursos de
agua.
Para analizar la situación en nuestra provincia
resulta necesario hacer una recorrida sobre el caso más difundido en nuestra
región y en el uso de uno solo de los agroquímicos más conocidos: el glifosato.
EL CASO CHAQUEÑO
El caso más conocido en nuestra región es el de
la arrocera de La Leonesa-Las Palmas, que cuenta con numerosas denuncias de
vecinos auto convocados, Organizaciones No Gubernamentales e Instituciones de
bien público, por las cuales se constituyó en marzo de 2009, la Comisión
Nacional de Investigaciones por Agroquímicos del Ministerio de Salud Pública de
la Nación, por orden de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner por el
Decreto 21/09, la cual estuvo a cargo de técnicos de larga y reconocida
experiencia en el Ministerio de Salud Pública. ()
Las denuncias hacían referencia a la aparición de
enfermedades desconocidas hasta el momento como “abortos provocados
naturalmente, malformaciones en recién nacidos, alergias en vía respiratoria,
erupciones en la piel y diversas tipologías de cánceres, entre otras, que en
muchos de los casos le han llevado a la muerte” y la “sospecha que las causas
de dichas enfermedades es consecuencia del insuficiente control de las
deforestaciones en nuestra zona, de la cual están degradando nuestro suelo; fumigaciones
aéreas con productos contaminantes que llevan a cabo empresas arroceras en el
territorio poblado denominado barrio La Ralera”.
Las conclusiones del trabajo de dicha Comisión
Nacional fueron contundentes:
1. Las
arroceras se encuentran en un proceso de expansión que en algunos casos han
redireccionado los cursos de agua y han llevado la producción a los bordes de
las áreas urbanas.
2. Las
denuncias comunitarias tienen fundamento justificado: se reconocen evidencias
claras del impacto de agro tóxicos donde como límite existen alambrados sin
cortinas arbóreas.
3. El
impacto sobre la salud humana, “de
ninguna manera puede ser descartado”.
4. Los
elevados requerimientos de agua que tiene la producción arrocera, con vías de
riego y drenaje en un paisaje naturalmente rico en cursos de agua de diversa
importancia con numerosas interconexiones naturales y otras producidas por el
hombre conllevan importantes riesgos para las comunidades asentadas en esos
territorios.
Las recomendaciones también fueron muy claras:
1. El
ordenamiento territorial debe prestar atención a la población radicada y
asegurar que cualquier proceso de desarrollo económico respete su derecho a un
hábitat seguro.
2. En
ese ordenamiento deben fijarse, y fiscalizarse adecuadamente, reglas de juego
claras. Por ejemplo, requerir cortinas arbóreas en los predios para cultivo que
requieran el empleo de agroquímicos, e impedir la dispersión aérea de
agroquímicos en un radio no inferior a 5.000 metros de todo lugar habitado, sea
éste urbano o rural.
3. Extremar
las medidas precautorias de la calidad de los cursos de agua y mantener un
sistema de vigilancia que asegure que no se devuelvan aguas contaminadas a
cursos libres.
4. Llevar
a cabo una evaluación epidemiológica para evaluar las condiciones sanitarias de
la población de Las Palmas, la Leonesa y de los pobladores rurales del entorno
de ambas arroceras.
5. Acelerar
los trámites necesarios para poder aplicar en el Chaco la ley N° 26.331 de
Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos.
EL GLIFOSATO, LA CIENCIA Y LAS PRESIONES DE LOS EEUU
El
Dr. Andrés Carrasco, ex Jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la
Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador principal del Conicet, decidió
investigar el efecto del glifosato, pilar del modelo sojero, en embriones
anfibios. En abril de 2009 lanzó el alerta: “Concentraciones ínfimas de
glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir
efectos negativos en la morfología del embrión”. Sobrevino una campaña de
desprestigio mediática, política y científica.
A principios de 2011 las revelaciones
del escándalo Wikileaks, en torno al Glifosato, el producto insignia de
Monsanto comercializado bajo el nombre de “Roundup”, ponían al descubierto que
la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires tomó nota de su trabajo y ejerció
“lobby” para defender el cuestionado herbicida y a la empresa productora,
Monsanto ().
El Dr. Carrasco, ante las presiones
reveladas es absolutamente contundente: “Saben que no pueden esconder la
realidad, los casos de cáncer y malformaciones se reiteran en todas las áreas
con uso masivo de agrotóxicos”.
Ante
la contundencia de este trabajo científico, quienes están a favor del uso de
agroquímicos, expresaron en reiteradas oportunidades que no existían trabajos publicados
en revistas científicas que demostraran que el uso de agroquímicos,
particularmente el glifosato, fuera perjudicial para la vida del hombre.
Estos
argumentos cayeron cuando en 2011, el mismo Dr. Andrés Carrasco, publicó una
investigación en la revista científica Investigación Química en Toxicología
(Chemical Research in Toxicology), de la Sociedad Americana de Química (ACS,
por sus siglas en inglés, entidad con sede en Estados Unidos, que cuenta con
más de 160.000 miembros y es una sociedad científica referente a nivel
mundial), donde quedaba demostrado que “el efecto (del glifosato) sobre
embriones abre la preocupación acerca de los casos de malformaciones en humanos
observados en poblaciones expuestas en zonas agrícolas”, remarca la revista
científica y explica: “Debido a defectos craneofaciales observados en seres
humanos de zonas agrícolas decidimos explorar si los genes implicados en el
desarrollo de la cabeza son alterados con el agroquímicos. Confirmamos que
tanto la marca comercial como el glifosato puro producen defectos cefálicos”.
Remarcando el caso de Argentina: “El modelo agrícola basado en el paquete
tecnológico de OMG (Organismos Genéticamente Modificados) en la actualidad se
aplica sin evaluación crítica, sin normas rigurosas y sin información adecuada
acerca del impacto de las dosis subletales sobre la salud humana y el medio
ambiente” ().
Vamos
a obviar los numerosos antecedentes judiciales contra Monsanto que ha sido
considerada una empresa criminal en numerosos países y el juicio que se lleva
adelante en la provincia de Córdoba, en el barrio Ituzaingó donde 114 de los
142 niños que viven allí presentaron rastros de glifosato y endosulfán en
sangre, donde se han producido numerosos casos de cáncer y donde el estudio del
Dr. Carrasco está siendo utilizado como prueba contra dos productores y un
aeroaplicador. Sin embargo, nuestra provincia no está exenta de responsabilidad
por la legislación que sanciona y los controles que realiza el Estado, el cual
deberá hacerse cargo por desconocer todos estos antecedentes contundentes.
EL PEDIDO ÉTICO, CIENTÍFICO, POLÍTICO Y HUMANO
No
puedo obviar tampoco, que siempre tuve un compromiso de pelear contra la
contaminación de las multinacionales y establecer una cultura de defensa del
ambiente, pero este compromiso se vio fortalecido porque tuve la desgracia de
que mi hijo Enzo, de tan solo 8 años de edad falleciera de cáncer en el 2008.
Si bien no existen datos serios, por carencias que aún siguen vigentes en las
estadísticas del sistema de salud acerca de la procedencia del cáncer de mi
hijo, las sospechas estaban en la contaminación del agua o de la alimentación
según manifestaciones de varios médicos que lo atendieron en Buenos Aires. En
su memoria y por el solo hecho de pensar que otros chaqueños sufran la misma
desgracia tan solo por tomar una mala decisión política, me motiva a
solicitarle, compañero Jorge Milton Capitanich, que vete el artículo 27 de la
nueva Ley de Biocidas (),
por motivos éticos, científicos, políticos y humanos.
Atte.
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| Enzo Nicolás Pérez Bravo (1999-2008) |
(*)
Técnico Universitario en Políticas y
Administración de la Cultura
Vocal del Instituto de Cultura del Chaco
Referente provincial de la Corriente Peronista por el Proyecto Nacional