lunes, 6 de agosto de 2012

Carta de Rapal a CASAFE



                                   Marcos Paz, 3 de agosto de 2012

Sra. Sofía Lobo:
CASAFE

                                              En referencia al artículo de su autoría “La Argentina produce 13 veces más cultivos gracias a los fitosanitarios” desearía compartir algunas reflexiones

                                              En el artículo se afirma que “cada dólar gastado en agroquímicos, por el productor se ahorra un promedio de u$13,3”. Resulta importante aquí mencionar que es la misma expansión de los monocultivos junto a la utilización de los agrotóxicos quienes determinan un incremento de su misma demanda, a causa de la recreación de resistencias en los ocasionales insectos perjudiciales y de la desaparición de insectos benéficos – tanto por disminución de sus sitios de apareamiento, cobijo y alimentación como por la acción directa de los tóxicos -. El caso de la expansión en el uso del glifosato y del endosulfan son ejemplos de ello. Por otra parte en el costo de aplicación de los agrotóxicos no están incluidos los costos ambientales provocados por los mismos, esto es la contaminación del agua, el aire el suelo, la pérdida de biodiversidad  Costos asumidos por toda la sociedad  como las acciones de saneamiento y remediación.
Tampoco las intoxicaciones y .la invalorable muerta de seres humanos. 

                                               El informe afirma “Aun así, anualmente todavía se pierden aproximadamente u$ 9.777 millones por razones evitables con el uso de fitosanitarios”. Las pérdidas debidas al accionar de  insectos, hongos y plantas silvestres solo van a reducirse cuando se encaren adecuados sistemas productivos basados en un adecuado diseño predial, la diversidad biológica y la nutrición equilibrada de los suelos, los cuales posibilitarán el establecimiento e flujos, ciclos y relaciones naturales creando cadenas y redes tróficas.

                                               En referencia a “ El daño que producen las plagas a estos cultivos, y por el cual se emplean los agroquímicos, merman la productividad de un cultivo por hectárea o bien dañan ingredientes valiosos, como los aspectos estéticos del producto que reducen su valor de mercado, o afectan el tiempo de su acopio.” En primer lugar el concepto de plaga es un concepto claramente antropocéntrico, dado que en la naturaleza no existen las plagas a `partir de las relaciones establecidas entre los seres vivos y los factores abióticos, relaciones interrumpidas por la utilización de plaguicidas. En referencia a los aspectos estéticos, la exacerbación de la calidad formal o estética de los productos lleva a masificar la utilización de los plaguicidas y en el caso de algunos vegetales, como las hortalizas, a incumplir en el tiempo de carencia

                                                        Por último y en referencia al párrafo  “La consideración cuidadosa de todas las técnicas disponibles para el control de plagas y su integración en medidas apropiadas que desalienten el desarrollo de poblaciones de plagas y mantengan los fitosanitarios en niveles económicamente justificados, reduciendo y minimizando los riesgos para la salud humana y el medio ambiente", cabría reflexionar acerca de la incompatibilidad de la utilización de plaguicidas con verdaderas estrategias de manejo de los insectos , enfermedades y plantas silvestres como las propuesta por la agroecológica, ya que la adopción de técnicas aisladas basadas en químicos interrumpen los ciclos naturales. Por último cabe reflexionar acerca de cómo denominamos a los tóxicos, ya que el término fitosanitario o agente de protección de cultivos impide internalizar, por quienes los utilizan, o se hallan en las cercanías, el verdadero riesgo de la exposición. 

                                                          Los seres humanos somos parte indisoluble del ambiente, todos aquello que lo afecte nos aqueja a nosotros como parte de él, la separación entre seres humanos y el ambiente refuerza la idea de  que podemos seguir vinculándonos de manera inapropiada sin afectarnos a nosotros mismos.     

                                                        Continuando con la tarea de lograr un mundo sin plaguicidas, con soberanía alimentaria y salud para todos la saludo atentamente

Cordialmente

Ing. Agr. Javier Souza Casadinho
Coordinador regional
RAP-AL

miércoles, 1 de agosto de 2012

TENEMOS ESPERANZAS EN QUE EL GOBERNADOR MEJORE LA LEY DE BIOCIDAS


TENEMOS ESPERANZAS EN QUE EL GOBERNADOR MEJORE LA LEY DE BIOCIDAS
Había muchas expectativas ante la modificación de la Ley 3.378: pequeños productores de toda la provincia y  poblaciones de zonas urbanas afectadas por las pulverizaciones, profesionales, docentes, militantes del campo popular, dirigentes sindicales,  pobladores de pueblos originarios expresamos desde el testimonio y desde los argumentos técnicos y científicos, la situación límite y los riesgos a los que las poblaciones más vulnerables están expuestas por las pulverizaciones con agrotóxicos.
El resultado de la nueva ley desconoce lo presentado mayoritariamente en los dos días de audiencia pública, desconoce las conclusiones del estudio oficial de la Comisión de Investigación de Contaminantes del Agua del Chaco, creada durante su gestión, con la participación del Ministerio de Salud local y de la Nación. Con la intención de querer ser abarcativa  para cubrir todas las situaciones, los diputado/as sancionaron una ley relativista, que no regula, que se desentiende del problema y deposita en el organismo de aplicación la decisión final, habilitando  situaciones que reproduzcan o agudicen los problemas que hoy tenemos.
Recordamos que los Diputados/as no son mediadores sino quienes generan las normas, en su carácter de autoridad legal que rige la convivencia de la población, por las diferencias que existen en su seno.
La Ley sancionada dispone distancias de 1.500 m para las pulverizaciones aéreas, que está por debajo de la jurisprudencia ya sentada en el caso de La Leonesa (2.000m para las pulverizaciones aéreas) y ni hablar de lo normado por el  Municipio de  Cañuelas (Provincia de Buenos Aires), que prohibió  las pulverizaciones aéreas. Esto es lamentable pero lo más grave es que dispone a renglón siguiente, en el art. 27, la disminución de las distancias de acuerdo a los casos particulares.
Es decir, en un punto protegemos y en el siguiente, el mismo aspecto, se deja librado a la voluntad de la autoridad de aplicación.
Este artículo plantea una causalidad particular de la problemática, excluyendo el planteo que no se trata de casos particulares sino de un fenómeno que evidencia la asociación entre las pulverizaciones y el aumento de enfermedades oncológicas, malformaciones y a su vez la asociación entre las pulverizaciones y la desaparición de producción de alimentos y de poblaciones rurales.
Estamos haciendo historia Sr. Gobernador, el Proyecto Nacional, Popular y Democrático ha tomado definiciones a favor del Pueblo, como lo demuestran miles de compañeros, compatriotas, que no dudamos en jugarnos por este Proyecto y como lo demuestran las históricas decisiones que toma nuestra Presidenta.
Por ello le solicitamos que escuche lo que la mayoría de los diputados relativizaron: la necesidad que el Estado defienda y proteja a las poblaciones vulnerables. Tuvieron los legisladores de la provincia del Chaco la oportunidad de demostrar que estaban a favor de la vida, a favor del pueblo, cuidando su salud y el medio ambiente, pero lamentablemente no lo hicieron.
No se deje intimidar por el miedo que quieren instalar diciendo que se va a paralizar la producción primaria, pecan de mediocres para manipular y favorecer un modelo productivo que está visto no incluye sino que excluye.
Por ello le solicitamos que en su carácter de Jefe del Poder Ejecutivo vete los Artículos 26 y 27. El 26 porque las distancias protegidas deben ser ampliadas y el 27 porque retrotrae lo normado por esta misma Ley de Biocidas.
Las generaciones de chaqueños, presentes y futuras, que podrán vivir en un medio ambiente sano, se lo agradecerán.

SR. GOBERNADOR, VETE EL ARTICULO 27 DE LA NUEVA LEY DE BIOCIDAS


SR. GOBERNADOR, VETE EL ARTICULO 27 DE LA NUEVA LEY DE BIOCIDAS
Por Edgardo “Gary” Pérez (*)
“Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobre-estimación de la tecnología y la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esta marcha, a través de una acción mancomunada internacional.
Mensaje Ambiental a los Pueblos y Gobiernos del Mundo
(1972)
Juan Domingo Perón
La reciente sanción de la nueva Ley de Biocidas, reactualiza el debate sobre el uso de químicos y sobre todo agroquímicos, asociados a los cultivos que utilizan siembra directa, particularmente la soja,  el maíz y el arroz, entre otros, que someten al suelo a grandes desgastes y finalmente se cuestiona el grado de contaminación o envenenamiento de personas, vegetales, animales y cursos de agua.
Para analizar la situación en nuestra provincia resulta necesario hacer una recorrida sobre el caso más difundido en nuestra región y en el uso de uno solo de los agroquímicos más conocidos: el glifosato.
EL CASO CHAQUEÑO
El caso más conocido en nuestra región es el de la arrocera de La Leonesa-Las Palmas, que cuenta con numerosas denuncias de vecinos auto convocados, Organizaciones No Gubernamentales e Instituciones de bien público, por las cuales se constituyó en marzo de 2009, la Comisión Nacional de Investigaciones por Agroquímicos del Ministerio de Salud Pública de la Nación, por orden de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner por el Decreto 21/09, la cual estuvo a cargo de técnicos de larga y reconocida experiencia en el Ministerio de Salud Pública. ([1])
Las denuncias hacían referencia a la aparición de enfermedades desconocidas hasta el momento como “abortos provocados naturalmente, malformaciones en recién nacidos, alergias en vía respiratoria, erupciones en la piel y diversas tipologías de cánceres, entre otras, que en muchos de los casos le han llevado a la muerte” y la “sospecha que las causas de dichas enfermedades es consecuencia del insuficiente control de las deforestaciones en nuestra zona, de la cual están degradando nuestro suelo; fumigaciones aéreas con productos contaminantes que llevan a cabo empresas arroceras en el territorio poblado denominado barrio La Ralera”.
Las conclusiones del trabajo de dicha Comisión Nacional fueron contundentes:
1.    Las arroceras se encuentran en un proceso de expansión que en algunos casos han redireccionado los cursos de agua y han llevado la producción a los bordes de las áreas urbanas.
2.    Las denuncias comunitarias tienen fundamento justificado: se reconocen evidencias claras del impacto de agro tóxicos donde como límite existen alambrados sin cortinas arbóreas.
3.    El impacto sobre la salud humana, “de ninguna manera puede ser descartado”.
4.    Los elevados requerimientos de agua que tiene la producción arrocera, con vías de riego y drenaje en un paisaje naturalmente rico en cursos de agua de diversa importancia con numerosas interconexiones naturales y otras producidas por el hombre conllevan importantes riesgos para las comunidades asentadas en esos territorios.
Las recomendaciones también fueron muy claras:
1.    El ordenamiento territorial debe prestar atención a la población radicada y asegurar que cualquier proceso de desarrollo económico respete su derecho a un hábitat seguro.
2.    En ese ordenamiento deben fijarse, y fiscalizarse adecuadamente, reglas de juego claras. Por ejemplo, requerir cortinas arbóreas en los predios para cultivo que requieran el empleo de agroquímicos, e impedir la dispersión aérea de agroquímicos en un radio no inferior a 5.000 metros de todo lugar habitado, sea éste urbano o rural.
3.    Extremar las medidas precautorias de la calidad de los cursos de agua y mantener un sistema de vigilancia que asegure que no se devuelvan aguas contaminadas a cursos libres.
4.    Llevar a cabo una evaluación epidemiológica para evaluar las condiciones sanitarias de la población de Las Palmas, la Leonesa y de los pobladores rurales del entorno de ambas arroceras.
5.    Acelerar los trámites necesarios para poder aplicar en el Chaco la ley N° 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos.
EL GLIFOSATO, LA CIENCIA Y LAS PRESIONES DE LOS EEUU
El Dr. Andrés Carrasco, ex Jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador principal del Conicet, decidió investigar el efecto del glifosato, pilar del modelo sojero, en embriones anfibios. En abril de 2009 lanzó el alerta: “Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión”. Sobrevino una campaña de desprestigio mediática, política y científica. 
A principios de 2011 las revelaciones del escándalo Wikileaks, en torno al Glifosato, el producto insignia de Monsanto comercializado bajo el nombre de “Roundup”, ponían al descubierto que la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires tomó nota de su trabajo y ejerció “lobby” para defender el cuestionado herbicida y a la empresa productora, Monsanto ([2]). El Dr. Carrasco, ante las presiones reveladas es absolutamente contundente: “Saben que no pueden esconder la realidad, los casos de cáncer y malformaciones se reiteran en todas las áreas con uso masivo de agrotóxicos”.
Ante la contundencia de este trabajo científico, quienes están a favor del uso de agroquímicos, expresaron en reiteradas oportunidades que no existían trabajos publicados en revistas científicas que demostraran que el uso de agroquímicos, particularmente el glifosato, fuera perjudicial para la vida del hombre.
Estos argumentos cayeron cuando en 2011, el mismo Dr. Andrés Carrasco, publicó una investigación en la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology), de la Sociedad Americana de Química (ACS, por sus siglas en inglés, entidad con sede en Estados Unidos, que cuenta con más de 160.000 miembros y es una sociedad científica referente a nivel mundial), donde quedaba demostrado que “el efecto (del glifosato) sobre embriones abre la preocupación acerca de los casos de malformaciones en humanos observados en poblaciones expuestas en zonas agrícolas”, remarca la revista científica y explica: “Debido a defectos craneofaciales observados en seres humanos de zonas agrícolas decidimos explorar si los genes implicados en el desarrollo de la cabeza son alterados con el agroquímicos. Confirmamos que tanto la marca comercial como el glifosato puro producen defectos cefálicos”. Remarcando el caso de Argentina: “El modelo agrícola basado en el paquete tecnológico de OMG (Organismos Genéticamente Modificados) en la actualidad se aplica sin evaluación crítica, sin normas rigurosas y sin información adecuada acerca del impacto de las dosis subletales sobre la salud humana y el medio ambiente” ([3]).
Vamos a obviar los numerosos antecedentes judiciales contra Monsanto que ha sido considerada una empresa criminal en numerosos países y el juicio que se lleva adelante en la provincia de Córdoba, en el barrio Ituzaingó donde 114 de los 142 niños que viven allí presentaron rastros de glifosato y endosulfán en sangre, donde se han producido numerosos casos de cáncer y donde el estudio del Dr. Carrasco está siendo utilizado como prueba contra dos productores y un aeroaplicador. Sin embargo, nuestra provincia no está exenta de responsabilidad por la legislación que sanciona y los controles que realiza el Estado, el cual deberá hacerse cargo por desconocer todos estos antecedentes contundentes.
EL PEDIDO ÉTICO, CIENTÍFICO, POLÍTICO Y HUMANO
No puedo obviar tampoco, que siempre tuve un compromiso de pelear contra la contaminación de las multinacionales y establecer una cultura de defensa del ambiente, pero este compromiso se vio fortalecido porque tuve la desgracia de que mi hijo Enzo, de tan solo 8 años de edad falleciera de cáncer en el 2008. Si bien no existen datos serios, por carencias que aún siguen vigentes en las estadísticas del sistema de salud acerca de la procedencia del cáncer de mi hijo, las sospechas estaban en la contaminación del agua o de la alimentación según manifestaciones de varios médicos que lo atendieron en Buenos Aires. En su memoria y por el solo hecho de pensar que otros chaqueños sufran la misma desgracia tan solo por tomar una mala decisión política, me motiva a solicitarle, compañero Jorge Milton Capitanich, que vete el artículo 27 de la nueva Ley de Biocidas ([4]), por motivos éticos, científicos, políticos y humanos.
Atte.
Enzo Nicolás Pérez Bravo (1999-2008)
(*)     Técnico Universitario en Políticas y Administración de la Cultura
Vocal del Instituto de Cultura del Chaco
Referente provincial de la Corriente Peronista por el Proyecto Nacional

([4]) Elimina las prohibiciones en las distancias de 500 metros para fumigaciones terrestres y 1.500 metros para fumigaciones aéreas, establecidas en el artículo 26.