sábado, 26 de mayo de 2012

Los bosques nativos del Chaco húmedo: “uso y manejo sustentable”


Jornada Forestal
Los bosques nativos del Chaco húmedo: “uso y manejo sustentable”

Lugar: Estación Forestal Plaza. Lote V Colonia Santa Elena. Pcia. de la Plaza
Fecha: jueves 14 de junio de 2012
Horario: 8,30 a 17,00 h
Objetivo: Difundir información técnica generadas en la Estación Forestal Plaza tendientes a contribuir al  manejo sustentable los bosques nativos del Chaco húmedo.
Destinatarios: Autoridades de organismos gubernamentales y no gubernamentales, profesionales del sector, docentes universitarios, productores, alumnos, público en general.
Programa de actividades
Horario
Actividad
Responsable
8.30-9.00
Inscripción
9.00-9.20
Bienvenida a cargo de Autoridades INTA
9.20-9.40
Ley 26331. Fondo Nacional de Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos, su implantación en la provincia del Chaco
Walter Lescano
9.40-10.00
Presentación de las actividades de la Estación Forestal
Carlos Gómez
10.00-11.00
Manejo del bosque nativo: Sistemas silviculturales. Regeneración natural
Carlos Gómez. Miguel Brassiolo.
11.00-11.20
Café
11.20-12.00
Enriquecimiento del Boque. Tratamientos culturales (Anillado, lianas)
Carlos Gómez. Miguel Brassiolo. Sebastián Kees- Luciano Lorea
12.00-12.30
Alteraciones del suelo como consecuencia del uso en la Región Sub-húmeda del Chaco
Luís Bonelli. José Zurita
12.30-13.00
Servicios ecosistemicos de los Bosques
José Gobbi
13.00-14.00
Almuerzo
14.00-16.30
Salida a Campo: Visita a parcelas de enriquecimiento. Ensayo de manejo
Carlos Gòmez. Miguel Brassiolo. Sebastián Kees
16.30-17.00
Despedida y entrega de certificados

martes, 22 de mayo de 2012

LAS MUERTES DE LOS BIOCIDAS


LAS MUERTES DE LOS BIOCIDAS
Estamos debatiendo en la provincia del Chaco la modificación de la Ley 3.378, conocida como Ley de Biocidas[1], que fuera sancionada en el año 1988, y que con modificaciones y complementaciones rige la actividad hasta la fecha. Hemos participado durante el pasado año de dos jornadas públicas donde distintos sectores expresaron sus posiciones a favor o en contra de la nueva ley propuesta.
Organizaciones sociales, organizaciones de productores familiares, vecinos de localidades afectadas por las pulverizaciones e investigadores se manifestaron a favor de una legislación que tome medidas precautorias para salvaguardar el derecho de la población a vivir en un medio ambiente sano, sin estar sometidos a pulverizaciones con agrotóxicos.
Sectores vinculados al actual modelo productivo dominante, lo hicieron a favor de una legislación mas permisiva con el uso de los biocidas. Uno de los argumentos más escuchados fue el de que no existían pruebas científicas para demostrar que los biocidas utilizados en la actualidad produjeran algún tipo de efecto dañino en la población. Este fundamento no es novedoso. Quienes defienden el modelo de producción vinculado en sus orígenes a la revolución verde y más acá en el tiempo a la revolución biotecnológica se basan para defender sus posturas en la “bibliografía científica”; si en cambio estas investigaciones son contrarias a sus intereses, se refieren a la misma como “denuncias”.
Que los plaguicidas causen daño en la salud no reviste la característica de novedad, cientos de investigadores alrededor del mundo lo afirman, y no es una cuestión ideológica, es algo que está probado en ensayos de laboratorio y en investigaciones de campo, ejemplo las que se realizaron en el área hortícola de Buenos Aires, en el área de producción de soja en Santiago del Estero, en el área tabacalera misionera, el estudio oficial de la Comisión de Investigación de Contaminantes del Agua del Chaco, creada durante la gestión del gobernador Capitanich, con la participación del Ministerio de Salud local y de la Nación, etc. Conocimiento obtenido por diferentes estrategias metodológicas: los estudios prospectivos y retrospectivos, las historias de vida, los estudios epidemiológicos realizados en las comunidades.
El principio precautorio establece que para proteger a la sociedad de los efectos de sustancias susceptibles de ser perjudiciales es necesario un enfoque de precaución que pueda exigir que se tomen medidas para limitar la aportación de esas sustancias, aun antes de que se haya establecido una relación de causa a efecto desde pruebas científicas incontestables.
Lamentablemente, muchas muertes, muchas personas con graves deficiencias, muchos seres humanos condenados a una “no vida” fueron necesarios para que se prohibieran muchos biocidas que se lanzaron al mercado, con singular éxito para la industria agroquímica, para solucionar supuestos graves problemas. Si bien los plaguicidas se comercializaron en forma masiva a partir de la segunda guerra mundial, fue a raíz de su uso a nivel mundial que luego se pudo evidenciar sus altos riesgos y efectos nocivos en la salud de la población (dada la cantidad de muertes por intoxicaciones que se venían registrando, además de otras patologías asociadas a su uso), así como su alta persistencia ambiental.
Entre los miles de plaguicidas que se venían usando en la actividad agrícola, destacaron en forma negativa los más tóxicos, los de extrema peligrosidad, que a partir de 1985 motivaron el inicio de una campaña mundial impulsada por la PAN Internacional[2] contra esos biocidas extremadamente peligrosos, que luego serían conocidos como la famosa «Docena Sucia»[3]. El Convenio de Estocolmo fue resultado de un largo proceso de negociación intergubernamental para lograr un acuerdo internacional y eliminar doce Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs)[4].
En 1948 Paul Hermann Müller obtuvo el Premio Nobel por descubrir la gran efectividad del DDT como veneno por contacto contra varios artrópodos. Catorce años después comenzaron a exponerse los peligros ecológicos derivados de la utilización del DDT, llegándose a alegar incluso que acabarían desapareciendo todos los pájaros del mundo si se seguía usando ese insecticida. A raíz de ello, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos prohibiría el DDT en 1972.
Hace unos años las autoridades de Alemania decidieron retirar del  mercado dos plaguicidas de amplio uso en Argentina; el imidacloprid y el fipronil. Dicha prohibición se basó en investigaciones que indicaban su incidencia en la vida de las abejas, en este caso provocando alteraciones en el sistema nervioso hasta producir su muerte.
El 2,4,5 T, el “agente naranja”, fue un producto utilizado en Vietnam y que en Argentina se utilizó hasta ser prohibido en el año 1984. Este, junto con el paration y el clordano, fueron prohibidos por su impacto en la salud.
Muchas muertes están asociadas a los biocidas. Es tiempo de ponerle un freno y legislar para la vida. La historia enseña que muchos productos que en su momento fueron considerados beneficiosos, solo trajeron más muertes y tragedias. Tienen hoy los legisladores de la provincia del Chaco la oportunidad de legislar a favor de la vida, legislando en base al principio precautorio, prohibiendo las pulverizaciones aéreas, prohibiendo la aplicación terrestre dentro de un radio de dos mil metros a partir del límite de las plantas urbanas, periurbanas, escuelas, viviendas, centros de salud rural, cursos y fuentes de agua, parques y zonas protegidas, etc.; y un segundo perímetro similar que permita la aplicación exigua de agroquímicos.
Tienen hoy la oportunidad los legisladores de comenzar un proceso que permita que la provincia del Chaco sea en un plazo no mayor a diez años, una provincia productora libre de biocidas[5]. Tienen hoy los legisladores de la provincia del Chaco la oportunidad de demostrar que están a favor de la vida, a favor del pueblo, cuidando su salud y el medio ambiente, y no a favor de los intereses de un sector concentrado de la economía, que solo deja tras de sí el rastro de la miseria, la contaminación, la enfermedad y la muerte.


[1] De bio: vida y cida: matador: matador de la vida.
[2] Pesticide Action Network
[3] 1) DDT; 2) Lindano; 3) Los Drines; 4) Clordano Heptacloro; 5) Paration; 6) Paraquat; 7) 2,4,5-T; 8) Pentaclorofenol; 9) DBCP; 10) EDB; 11) Canfecloro; y 12) Clordimeformo.
[4] En Estocolmo, el 22-05-2001, el Convenio elimina Aldrina, Clordano, Dieldrina, Endrina, Heptacloro, Hexaclorobenceno, Mirex, Toxafeno y Bifenilos policlorados; plantea restricción al DDT; y se refiere a la producción no intencional de Dibenzoparadioxinas y dibenzofuranos policlorados (PCDD/PCDF); Hexaclorobenceno (HCB) y Bifenilos policlorados (PCB).
[5] Riechmann, Jorge 2003 Cuidar la T(t)ierra. Políticas agrarias y sostenibles para entrar en el siglo XXI. Icaria editorial. Barcelona.